El gobierno resiste la propuesta de bajar el IVA en los alimentos para no perder lo que recauda

Los datos de recaudación del primer trimestre muestran que el IVA sigue siendo la principal fuente de recaudación, incluso si lo que más creció en el último mes fueron el impuesto PAIS y la percepción de retenciones a las exportaciones.

En efecto, en el primer trimestre el IVA representó el 30,1% de los recursos al sumar $1.079.053 millones, notoriamente por encima de cualquier otro tributo como Ganancias ($713.133 millones), Contribuciones Patronales ($492.363 millones) o los Derechos de Exportación ($314.952 millones).

 

No en vano, su reducción sobre la canasta básica fue planteada como una posibilidad para reducir el impacto inflacionario en los próximos meses en la reunión de ministros con industriales y sindicalistas para armar un plan anti inflacionario.

Sería un sinsentido reducir o eliminar el IVA. No tiene sentido dejar de cobrar el impuesto al bien final cuando se lo viene cobrando al resto de la cadena. Y dejar de cobrarlo a toda la cadena de la canasta básica implicaría una discriminación muy compleja. Lo que sí puede evaluarse en todo caso es una devolución sectorizada del IVA hacia un segmento de la población.

 

Sin embargo, con el actual nivel de recaudación récord -gracias al dinamismo que cobraron últimamente el impuesto PAIS y las retenciones- , los números de recaudación muestran que el Gobierno superó por poco con la recaudación tributaria el piso mínimo de ingresos fiscales necesarios para mantenerse dentro de las metas indicativas pautadas con el FMI. Incluso si las rentas de la propiedad y otros conceptos que también se computan dentro de los ingresos fiscales le dan unos puntos adicionales de margen, el fuerte impulso recibido por un ingreso de agrodólares 80% superior al de la década pasada no es un factor para dar por sentado.

Como tampoco se puede dar por sentado que las provincias, cuyos ingresos dependen -coparticipación mediante del IVA- vayan a respaldarlo.

 

«Sería un sinsentido reducir o eliminar el IVA. No tiene mucho sentido dejar de cobrar el impuesto al bien final cuando se lo viene cobrando al resto de la cadena. Y dejar de cobrarlo a toda la cadena de la canasta básica implicaría una discriminación muy compleja. Lo que sí puede evaluarse en todo caso es una devolución sectorizada del IVA hacia un segmento de la población: esto sería darle algún grado de progresividad en un impuesto regresivo», dijo a LPO el economista del CEPA, Hernán Letcher.

 

«No solo es un sinsentido porque como elemento de control contra la inflación no tiene ningún efecto, sino porque comprometería la relación con las provincias cuando precisamente el acompañamiento que tuvo el acuerdo con el FMI de parte de los gobernadores tuvo que ver con que no les tocaban el erario provincial. En este acuerdo, a diferencia de otros, el FMI no pidió reducción de los déficits provinciales, sino una moderación en las transferencias a las provincias. La reducción del IVA implicaría afectar este apoyo», agregó.

 

En este sentido, el economista recordó la experiencia de la exención del IVA del final del gobierno de Mauricio Macri. En aquel momento, el decreto presidencial afectó la relación con las provincias, que terminaron recurriendo a la Corte Suprema para fuera la Administración Nacional la que solventara el costo de la exención y obtuvieron un fallo a su favor.

«Y además fue complicado deshacer esa medida. Porque al eximir del pago del IVA al último eslabón de la cadena, no logró una retracción de precios, sino que les convalidó un aumento encubierto del 10,5% al 21% a los supermercados a cambio de que no trasladaran los aumentos del resto de la cadena al consumidor final. Cuando se terminó la exención, no fue sencillo de revertir», recordó el economista consultado.

 

Este martes volverán a reunirse Martín Guzmán, Matías Kulfas, Claudio Moroni y representantes del sector privado para avanzar en medidas concretas para empezar a bajar la inflación.

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