Inflación y alimentos: el campo salió al cruce de las acusaciones y comparó con Brasil y Uruguay

En pleno debate por la inflación, con los alimentos en el centro de la escena, desde el campo rechazan la acusación de culpables del alza de los precios y retrucan las sugerencias de mayores intervenciones en el mercado. Especialmente, critican el pedido de desacople y de aumento de retenciones que impulsa el secretario de Comercio, Roberto Feletti, cercano a la vicepresidenta Cristina Kirchner.

La discusión sobre inflación y alimentos se da en términos de “el huevo o la gallina”. ¿Qué es lo primero? Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) afirmó que las medidas intervencionistas “desalientan la producción y no resuelven el problema inflacionario, sino que lo agravan”.

Un informe de CRA destacó que el 7,2% que informó el indec sobre la inflación de marzo para los alimentos quedó por debajo de educación (23,6% mensual), prendas de vestir y calzado (10,9%) y vivienda, electricidad y gas (7,7%). Todo en un contexto de suba general de los precios minoristas de 6,7% mensual y de 55,1% anual.

Destacaron desde CRA que “a pesar de las expectativas, los alimentos no lideraron las subas. Dentro del rubro, que incluye bebidas no alcohólicas (área AMBA), lo que más influyó fue la suba de pan y cereales (11,6% mensual), seguido de lácteos (9,3%) y café, té y yerba (8,2%).

Incluso, la Federación Panaderil de la Provincia de Buenos Aires (Fippba) describió cómo se compone el precio del pan que paga el consumidor y reconoció que la incidencia del trigo es menor al 20%.

“Con el precio final al consumidor de $220 el pan tipo francés, la harina incide en el 29% en el precio, el cual se desagrega en poco más del 17% por el trigo y algo más del 11% por la molinería en forma directa”, indicaron. La entidad asumió que “en cada panadería se agrega el 50% del valor: por salarios, servicios y alquileres”. Y destacaron que “los impuestos se llevan el 21% del precio”.

El precio de los alimentos sube casi tres veces más en Argentina que en los países vecinos

Según CRA, “los precios de los alimentos, como de tantos otros productos, quedan inmersos en la dinámica de inercia inflacionaria, que acumula 55,1% anual, y que ya tiene una estimación anual de las consultoras del REM del Banco Central de un promedio de 59,5% anual para 2022. Los shocks de precios internacionales por la guerra de Ucrania-Rusia tienen impactos puntuales sobre los precios: los problemas de inflación se deben a las erróneas políticas anti-inflacionarias, en una economía argentina que ya acumula cuatro años de alta inflación”.

Consideran que “as comparaciones con lo acontecido en países vecinos son relevantes”. En Brasil, los precios de los alimentos crecieron en marzo 2,42% mensual y 11,62% anual. La tasa de inflación minorista general fue de 1,62% mensual y 11,3 % anual, el incremento más alto en ese mes desde 2015 (IBGE). Dentro de alimentos y bebidas, el maíz creció 23,3% anual, y las harinas 13,5% anual. La harina de trigo subió 18,02%, y papas y legumbres crecieron 55,9% anual. “En una economía que también tiene rubros con mayor inflación que los alimentos, los combustibles crecieron 28,8%, y los transportes 17,7% anual. Como se verifica, si bien hay algunos impactos de precios internacionales, la inflación general del país se mantiene dentro de la tendencia que traía, y no hay controles de precios.

En Uruguay, en tanto, los precios de los alimentos subieron en marzo 2,43% mensual, impulsados por legumbres y hortalizas. El Índice de Precios de Consumo (IPC) creció 1,11% mensual y 9,38% anual en marzo (INE), siguiendo fuera de la meta del gobierno, de entre 3% y 7% anual. Dentro de alimentos y bebidas no alcohólicas, pan y cereales aumentó 1,82%, carne 2,32%, leche, huevos y quesos 4,24%, frutas 1,14%, y legumbres y hortalizas 5,9%. Se destacan además subas en nafta (2%) y gasoil (1,98%), entre otros rubros.

El informe de CRA concluye que “de la comparación con Brasil y Uruguay, también productores de granos y alimentos, se pueden extraer lecciones de cómo enfrentar la inflación, sin medidas intervencionistas que desalientan la producción y no resuelven el problema inflacionario, sino que lo agravan”.

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