Laurita Fernández: “No llegaba a fin de mes. Empecé a animar fiestas y así descubrí la conducción”

Desde el pasillo que lleva hacia el estudio se escucha su voz. Arriba, muy arriba. Es el cierre del programa Bienvenidos a bordo (eltrece) y Laurita Fernández, como se dice, lo da todo. No hace falta ni verla. Mientras el estudio se desarma, y los técnicos tienen la gentileza de arrimar dos sillones para la entrevista, ella está de espaldas, sentada, hablando con las productoras, ahora en voz baja.

Recién cuando la inviten a sentarse saludará con esa sonrisa de dientes muy blancos que, asegura, son así por gracia natural. “Nada, ni blanqueamiento ni nada especial para cuidarme, eso sí, dejé las harinas hace un tiempito”, confiesa. En la radio cada mañana (está en Metro, con Gabriel Schultz) y conduciendo uno de los espacios de entretenimiento y juegos más populares de la tele, la bailarina se siente cómoda en el rol de comunicadora.

Laurita Fernández contó cómo empezó su interés por el medio

Al frente de uno de los ciclos televisivos más exitosos de las tardes, se nota que Laurita disfruta mucho lo que hace. Según contó, aunque su pasión por la conducción se manifestó después que el amor por la danza, es algo que la lleva directamente a su infancia: “Vengo de una casa en la que se veía mucha televisión, con mis padres y mi hermana nos la pasábamos viendo programas de juegos, de todo”.

Laurita Fernández reemplazó a Guido Kaczka en la conducción de "Bienvenidos a bordo" (Foto: Instagram / holasoylaurita).
Laurita Fernández reemplazó a Guido Kaczka en la conducción de «Bienvenidos a bordo» (Foto: Instagram / holasoylaurita).

“Pero no es que ahí nació el sueño de estar en la tele, a mí me gustaba bailar y me bancaron siempre con mis pasiones. Me llevaban y traían desde chiquita a danza, que sigue siendo algo que me encanta. En estos programas de juegos, familiares, hay algo que cada día me acerca, me conmueve, que es ver cuánto le importa a la gente, el esfuerzo que hacen, se vienen de lejos, con familia que espera afuera con una ilusión en la mirada que es increíble”, explicó en diálogo con TN Show.

Laurita Fernández demostró su talento como conductora en "El club de las divorciadas" (Foto: Instagram / holasoylaurita).
Laurita Fernández demostró su talento como conductora en «El club de las divorciadas» (Foto: Instagram / holasoylaurita).

Algo de esa empatía con los participantes tendrá que ver con su celebrada performance al frente del Cantando (eltrece). Esa simpatía, de chica linda, normal, cercana, “de barrio” en el mejor sentido, la destacó en el Bailando por un sueño (eltrece), más allá de su capacidad para el baile. El mismo talento que supo lucir sobre el escenario del Lola Membrives en las funciones de Sugar, cuando reemplazó a Griselda Siciliani.

Laurita Fernández se muestra feliz en su rol de conductora (Foto: Instagram / holasoylaurita).
Laurita Fernández se muestra feliz en su rol de conductora (Foto: Instagram / holasoylaurita).

Durante la entrevista, Laurita también contó que su primer acercamiento con el entretenimiento se dio por necesidad: “Trabajaba de bailarina y no llegaba con la plata a fin de mes. Por eso empecé a hacer animación en fiestas los fines de semana, cuando tenía libre. Ahí me empezó a encantar la conducción”.

“Siempre me inculcaron trabajar cuando querés algo, y por eso di todo con la intención de que suceda. Si no se daba, tenía un plan B, pero no me iba a quedar con la sensación de no haberlo intentado”, comentó sobre la decisión de arriesgarse a trabajar en los medios.

Laurita Fernández fue una de las grandes figuras del Bailando por un sueño (Foto: Instagram / holasoylaurita).
Laurita Fernández fue una de las grandes figuras del Bailando por un sueño (Foto: Instagram / holasoylaurita).

Con modestia, Laurita dice que su carrera, hasta este presente lleno de trabajo, fue beneficiada por la suerte. Y cuando se le pregunta por alguna parte no tan feliz en ese camino, dirá que Showmatch le dio una exposición para la que no estaba preparada. La experiencia que luego la entrenó para afrontar la publicidad de sus amores y de su vida privada, especialmente las idas y vueltas en su relación con Nicolás Cabré.

Ella lo pone en sus términos simples, como las historias de todos: “Trabajás con alguien y te empiezan a pasar cosas, te enamorás. Después de un tiempo, deja de funcionar”.

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