No la vio

Tuvo mil instancias para evitar el tren bala que se lo llevó puesto este martes, pero no la vio. La última oportunidad desperdiciada fue la cadena nacional de la noche previa, aburrido espectáculo de autocelebración.

La impresionante marcha en defensa de la educación pública no es un Waterloo, pero hay que ver como reacciona el gobierno que tiene un gran talento para convertir inconvenientes en derrotas aplastantes (recordar caída de la ley ómnibus). La política bonzo de Milei, funcionó bien en la campaña, pero no existe un gobierno democrático posible sin pausas que abran espacios de acuerdo. La táctica vandorista de golpear para después negociar, incluye negociar.

El frenesí de retuits del Presidente contra la marcha, es la reacción esperable de Milei. Parte del show. ¿Pero atrás de ese impulso hay política? No parece. La ministra Pettovello reaccionó tarde y mal a un conflicto que se fue desplegando durante meses ante sus ojos.

Ahora la ministra quedó tecleando y en su entorno le echan la culpa a Toto Caputo que pisó los fondos, cosa que también es verdad. Es posible que caiga el secretario de Educación, Carlos Torrendel o el inefable subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro «Galleguito» Alvarez, hijo del fundador de Guardia de Hierro, un pionero en mezclar misticismo y política.

 

«Llegamos tarde y mal, pero se liberaron los fondos a las universidades, ya no hay tema, fue una marcha de la oposición que les salió bien, los felicitamos, pero a nosotros nos votaron», repetían este martes por la noche en la Casa Rosada, después del cimbronazo.

La negación suele ser la primera reacción después de una derrota fuerte. Pero el conflicto sigue porque los fondos que giraron resuelven mal, apenas el diez por ciento del gasto de las universidades, que son los gastos de funcionamiento. Quedan afuera los salarios docentes, que acumulan una brutal pérdida del 36% del poder adquisitivo en los últimos cuatros meses.

Falta política para desactivar los conflictos antes que empiecen y falta política para mantener el pulso cuando la pelea se vuelve inevitable.

El gobierno de Milei es monotema. Un vacío profundo se abre cuando lo sacan del equilibrio fiscal. Pero además, es limitado en su acción política. Manejar ejércitos de trolls puede parecer que se está haciendo política, pero no es lo mismo. Esta martes se vio en la calle. Milei nunca tuvo nada para confrontar con los líderes universitarios. Está sólo. El «armado» que ensaya Karina Milei con Lule Menem, es sobre todo un negocio para el riojano. No hay músculo real ahí.

«Caputo es el jefe de Gabinete del ministro de Economía Milei», retrata el cordobés Martín Llaryora al actual gobierno.

Falta política para desactivar los conflictos antes que empiecen y falta política para mantener el pulso cuando la pelea se vuelve inevitable. Ahora el gobierno descubrió que el peronismo se le subió a una protesta que inició el radicalismo universitario y cuando creía que la pelea con Yacobitti y Lousteau le sentaba bien, se encontró con una plaza reventada en la que además de las universidades movilizaron desde la CGT y los intendentes hasta la última de las organizaciones piqueteras.

¿Le «politizaron» la protesta universitaria? Hola Milei, ser Presidente es el trabajo más político que existe. La oposición hizo lo que hacen las oposiciones: buscó y buscó, hasta que encontró un ángulo. La presidencia en la Argentina es más parecido a correr una maratón por el desierto de Atacama, que al despliegue de una espléndida bliztkrieg austríaca.

El gobierno pasó de mirar la marcha con indiferencia sobrada al desconcierto. Confundir la tolerancia de una sociedad harta de la inflación, con un cheque en blanco para hacer cualquier locura, es una consecuencia lógica de rodearse de gente sin el olfato necesario para detectar incendios antes que empiecen, que es lo que necesita un presidente.

Milei venía agrandado y a su manera se lo dijo a Macri, la última vez que lo apuró para que fusione al PRO en La Libertad Avanza. «Mauricio creo que tenemos que hacerlo ahora, porque me va a ir bien y después los míos van a estar muy agrandados y no los voy a poder convencer que les hagan lugar a ustedes», le dijo.

Santiago Caputo no está tan convencido que estén condenados al éxito. El asesor más político del Presidente comenta en la intimidad que no cree que ocurra el rebote de la economía en V que pronostican Milei y su primo, el ministro. Por eso, ya se juntó dos veces con Macri. Pasó de ser el stopper que le decía «Mauricio este no es tu segundo tiempo», a buscar un acuerdo para cuando el cielo deje de acompañarlos. Hace bien, la Argentina es ese lugar donde fracasan todos los gobiernos.

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