Se compró una Ferrari y la estrelló treinta cuadras después de retirarla del concesionario

Cumplió el sueño de su vida y se compró una Ferrari, pero ese sueño se convirtió muy rápido en una pesadilla: la estrelló apenas treinta cuadras después de haberla retirado del concesionario. Este lamentable episodio le sucedió a un hombre en Derby, Inglaterra.

Fue el pasado viernes 1 de abril, cuando el flamante titular de una 488 salió de la agencia en la que la compró y aceleró por primera vez su espectacular motor naftero V8 de 3.9 litros de cilindrada y 669 caballos de potencia.

Según los testigos, perdió el control del auto y chocó contra las protecciones metálicas, por eso terminó dado vuelta tomando como referencia el sentido de la marcha.

Manejar una Ferrari no es para cualquiera, ya que pisar el acelerador un poquito por encima de sus capacidades hará que el conductor pierda fácilmente el control. Sus capacidades son brutales: puede acelerar de 0 a 100 km/h en menos de tres segundos (de 0 a 200 km/h en 8,3 segundos) y alcanzar una velocidad máxima de 330 kilómetros por hora.

Se compró una Ferrari y la estrelló 30 cuadras después de retirarla del concesionario

No trascendió cuánto pagó por esta infernal máquina italiana, pero al tratarse de una unidad en excelente estado habrá costado varios ceros. El ejemplar fue fabricado en 2017 y tenía apenas 21 mil kilómetros recorridos al momento de la adquisición.

Afortunadamente no hubo heridos como consecuencia del accidente y el conductor pudo salir del auto a pie, sin problemas.

La cuenta de la Policía de Rutas de Derbyshire en Twitter informó: “Un conductor compró un Ferrari esta mañana y lo estrelló después de conducirlo a menos de dos millas. Sin heridos”.

El auto sí sufrió roturas importantes en el paragolpes, el capot y los faros. A juzgar por las imágenes, todo se podrá arreglar. Eso sí: el conductor deberá desembolsar unas cuántas libras esterlinas para dejarla a punto otra vez.

No es la primera vez que ocurre

El año pasado, al conductor de otra Ferrari 488 le ocurrió algo muy parecido. Compró un ejemplar y al otro día la destruyó.

Después de pisar el acelerador, los neumáticos traseros de la Ferrari perdieron tracción inmediatamente y el auto comenzó a deslizarse hacia la izquierda. El conductor no pudo equilibrar el acelerador y controlar el deslizamiento y, en cambio, corrigió demasiado, dirigiendo a la 488 para la derecha.

Luego se desliza por el borde de la cera y chocó contra una valla de acero que estaba al costado de la ruta junto a un árbol. Es muy probable que el conductor haya desconectado el control de estabilidad y también el de tracción.

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