Italia cierra acuerdos con Argelia y Egipto para reducir la dependencia del gas ruso

 La guerra en Ucrania obligó a Europa a buscar nuevos mercados para paliar la crisis energética y la fuerte dependencia de los hidrocarburos rusos. Italia ha sido hasta el momento el país que más rápido reaccionó al nuevo panorama. De hecho, el primer ministro Mario Draghi voló hasta Argelia a principios de esta semana para cerrar un acuerdo que garantice una mayor provisión de gas. Lo mismo hizo con Egipto.

Draghi logró que Argel diera el visto bueno al incremento en el suministro a través del gasoducto Transmed, que une a ambos países por medio de Túnez, con 9.900 millones de metros cúbicos más al año. Después de Rusia, Argelia es el país que más gas suministra a Italia, cerca de un tercio del total que importa. El año pasado fue de 22.600 millones de metros cúbicos.

Las partes acordaron además desarrollar energías renovables e hidrógeno verde, como forma de potenciar la alianza energética. Draghi busca proveedores más estables que Rusia, y Argelia aprovecha el malestar con España por el reconocimiento del plan marroquí para el Sáhara Occidental para sellar acuerdos con nuevos socios. Pero en Roma son conscientes de que no pueden volver a recostarse en un solo proveedor.

Mario Draghi con su par argelino Aymen Benabderrahmane, el pasado lunes en Argel.

Por eso la empresa italiana de hidrocarburos ENI también cerró un acurdo con la egipcia EGAS para enviar 3.000 millones de metros cúbicos de GNL a Italia y Europa. El pasado 10 de marzo, cuando la guerra ya estaba generando problemas con los hidrocarburos, EGAS, Union Fenosa Gas (UFG) y Spanish-Egyptian Gas Company (SEGAS) acordaron aumentar la capacidad operativa de la planta de licuefacción de Damietta.

Draghi logró que Argel diera el visto bueno al incremento en el suministro a través del gasoducto Transmed, que une a ambos países por medio de Túnez, con 9.900 millones de metros cúbicos adicionales al año

Draghi se ha mostrado como uno de los líderes más activos en el reemplazo del gas ruso, a diferencia de la posición más vacilante de Alemania, y ahora contempla transformarse en un hub del gas en Europa gracias a su posición geográfica: por los gasoductos que conectan a Italia con Argelia y Libia se podría llegar a Suiza, Austria y Eslovenia.

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