Rusia atacó otra fábrica militar en Kiev y Ucrania insiste en pedir armas «para acortar la guerra»

Rusia bombardeó este sábado una nueva fábrica militar en las inmediaciones de Kiev, un día después de haber alertado que iba a intensificar la ofensiva contra la capital, mientras el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, reiteró a las potencias occidentales que pueden «hacer la guerra mucho más corta» si suministran las armas que su país solicita.

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, indicó que «las tropas de misiles y artillería destruyeron 811 instalaciones» en el último día, según declaraciones citadas por la agencia de noticias Sputnik.

Entre esos ataques se encuentran las instalaciones de una planta de vehículos blindados en Kiev y de un taller de reparación del equipo militar en la ciudad de Mikolaiv, precisó.

La información fue confirmada en el terreno por la agencia de noticias AFP que dio cuenta de que un importante número de militares y policías acudió para impedir el acceso al complejo industrial, de donde brotaba una humareda.

El alcalde de la capital, Vitali Klitschko, indicó que había al menos un muerto en el ataque y que varias personas resultaron heridas.

«Nuestras fuerzas hacen todo lo posible para protegernos, pero el enemigo es insidioso y despiadado», dijo el dirigente y exboxeador profesional.

Klitschko pidió una vez más a los habitantes que se fueron de Kiev que no regresen todavía y permanezcan en un «lugar seguro».

El viernes, un misil ruso tuvo como blanco otra fábrica en la región cercana a la capital que fabricaba misiles Neptune, los mismos que el ejército ucraniano dijo haber utilizado para hundir el «Moskva», el buque insignia de la flota rusa que se encontraba en el Mar Negro.

Rusia mantiene que el «Moskva» quedó dañado por un incendio tras la explosión de sus propias municiones y que la tripulación -unos 500 hombres- había sido evacuada.

Luego de esa importante baja, el Kremlin alertó que iba intensificar su ofensiva contra la capital «en respuesta a todos los ataques de tipo terrorista y a los sabotajes perpetrados en territorio ruso», según palabras del portavoz Konashenkov.

Los ataques rusos contra la capital se redujeron desde finales de marzo, cuando Moscú retiró sus tropas del área y anunció que concentraba su ofensiva en la región del Donbass, en el este de Ucrania y donde se encuentran las áreas con un mayor apoyo separatista.

En esa zona se espera que comience de forma inminente una ofensiva a gran escala, como la que ya tiene lugar en Mariupol, un puerto estratégico del mar de Azov asediado por las fuerzas comandadas por el Kremlin desde hace más de 40 días.

Esta ciudad podría acarrear el peor balance de pérdidas humanas de esta guerra. Las autoridades ucranianas temen que haya unos 20.000 muertos, pero la cifra real todavía es difícil de precisar.

En la zona de Jerson, en el sur del país y ocupada por Rusia hace más de un mes, aparecieron más de 800 nuevas tumbas desde el inicio de la invasión el 24 de febrero, según denunció el Ejército ucraniano a partir de conclusiones sacadas por una foto satélite obtenida por una ONG británica.

En ese contexto, Zelenski consideró el viernes que «el mundo entero» debería estar «preocupado» por el riesgo de que su par ruso, Vladimir Putin, utilice un arma nuclear táctica ante la continuidad de los combates.

En un nuevo mensaje de video, el mandatario reiteró a los países occidentales que pueden «hacer la guerra mucho más corta» si suministran a Kiev las armas que solicita.

En el ámbito diplomático, el Kremlin anunció este sábado que prohibirá la entrada a su territorio del primer ministro Boris Johnson y de varios otros altos cargos de su gobierno, como respuesta a las sanciones impuestas contra Rusia.

«Esta medida fue tomada como una respuesta a la desenfrenada campaña informativa y política destinada a aislar a Rusia de forma intencional (…) y estrangular a nuestra economía», indicó el Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia en un comunicado.

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