Cristina Kirchner se cansó de Sergio Berni y ya le busca reemplazante

“Basta de Berni. Esa frase concluyente pronunció Cristina Kirchner a dirigentes de su confianza para mostrar con claridad su hartazgo y su decisión de correr al ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.

El funcionario, que supo ser uno de los incondicionales a la vicepresidenta desde Santa Cruz, está en la cuerda floja hace meses, pero permanece en el puesto porque lo sostiene Axel Kicillof y, además, no surge una alternativa de consenso para su cargo.

Por primera vez, Cristina envió un mensaje directo. ¿Por qué? Según fuentes cercanas, vio que en las encuestas la inseguridad creció mucho como preocupación central de los bonaerenses, después de haber quedado relegada durante la pandemia, y ella considera pésima la gestión de Berni.

Eso se suma a otros episodios que son cuestionados por La Cámpora: en la agrupación sostienen que vive “boludeando” en los medios en vez de ocuparse de su área y que es torpe para el armado político. No solo casi se agarra a las piñas con Máximo Kirchner, sino que lo hizo trascender. Eso es imperdonable en el manual de las buenas prácticas K.

Paradójicamente, el ocaso de Berni sería una gran noticia para Alberto Fernández, sobre quien disparó munición gruesa.

El kirchnerismo nunca pudo hacer pie con el tema de la seguridad. Se embanderó en el discurso del progresismo garantista, que en los hechos no le dio resultados, y aborda con absoluta incomodidad el problema. Tal es así que no tiene referentes fuertes. En ese contexto, Berni sirvió como paladín en la discusión y para pararse frente a los micrófonos.

Crsitina Kirchner busca el reemplazante de Sergio Berni

Cristina pidió nombres para reemplazar al funcionario a mediados de marzo pero el casting viene trabado. “No hay acuerdo”, afirma un funcionario. Habían circulado como posibilidad Alejandro Granados, intendente de Ezeiza y exministro de Seguridad con Daniel Scioli; y Mariano Cascallares, intendente de Almirante Brown de licencia y actual legislador provincial. Sobre Granados dicen que está grande para esa función; y de Cascallares, argumentan que no quiere.

La vicepresidenta sigue con especial atención lo que pasa en la provincia de Buenos Aires, su bastión electoral. Si bien sostiene su respaldo a Kicillof, a pesar de cierto desencanto, en los últimos meses creó un vínculo de confianza con Martín Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora y jefe de Gabinete desde la crisis política que se generó tras la derrota electoral.

El exministro de Seguirad de Daniel Scioli, Alejandro Granados, suena como reemplazante de Sergio Berni en la provincia de Buenos Aires. (Foto: Gobernación provincia de Buenos Aires)
El exministro de Seguirad de Daniel Scioli, Alejandro Granados, suena como reemplazante de Sergio Berni en la provincia de Buenos Aires. (Foto: Gobernación provincia de Buenos Aires)

El kirchnerismo se apoya en el núcleo duro del conurbano

El kirchnerismo advierte un panorama negro y se despega de la Casa Rosada. Como en cada momento de crisis, se refugia y abroquela en el conurbano. Todavía está verde la idea de adelantar la elección provincial, para despegarla del resultado nacional, pero solo el análisis de esta propuesta es un síntoma de la debilidad que asume el peronismo para 2023.

Desde el conurbano, Insaurralde trató de tallar sin éxito en la reconciliación entre Cristina y Alberto porque el PJ insiste con el esquema de unidad. Claro que él tiene su propio interés: ser candidato por la provincia –tiene el respaldo varios de sus pares- y ese plan entra en colisión con el deseo de Kicillof de ir por la reelección.

Máximo Kirchner es socio político de Insaurralde, pero, al igual que su madre, no adelanta realmente qué cartas va a jugar para las próximas elecciones. Lo que sí los une a ambos es su intención de desbancar a Berni. De hecho, hace dos semanas, en La Plata hubo una discusión durísima en la que el jefe de Gabinete exhibió su enojo en una reunión de mesa chica y ató su continuidad al despido del funcionario. La sangre, finalmente, no llegó al río, pero hay un quiebre irreversible.

Otros tiempos: Cristina Kirchner y Sergio Berni, un funcionario que siempre le fue fiel. (Foto: DYN/TONY GOMEZ)
Otros tiempos: Cristina Kirchner y Sergio Berni, un funcionario que siempre le fue fiel. (Foto: DYN/TONY GOMEZ)

El protagonismo que tomó Insaurralde inquieta a Kicillof. El gobernador tiene varios enemigos internos ganados desde el inicio de su mandato, cuando optó por cerrarse a un grupo reducido de colaboradores. Incluso tuvo reproches de Máximo y Cristina.

El último bombazo en el gabinete bonaerense fue cuando Berni confesó en público: “Me fui del kirchnerismo”. Esa declaración desencadenó una serie de movimientos internos que terminó con la presión de Cristina para dejarlo fuera del gobierno.

Paradójicamente, el ocaso de Berni sería una gran noticia para Alberto Fernández, sobre quien disparó munición gruesa.

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