El libro que Cristina Kirchner regaló a Alberto Fernández por su cumpleaños profundizó la crisis política en el Gobierno

Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner chocaron -de nuevo- al concluir la ceremonia que ayer organizó la Vicepresidente para recordar los 40 años de la Guerra de Malvinas. Durante ese acto oficial en el Salón Azul del Senado, Cristina reveló que había enviado al Presidente -como regalo de cumpleaños- el libro Diario de una Temporada en el Quinto Piso.

Se trata de un profundo racconto de la gestión de Raúl Alfonsín y las sucesivas caídas de Bernardo Grinspun y Juan Vital Sourrouille como ministros de Economía entre 1983 y 1989. El jefe de Estado consideró que el obsequio significa una crítica implícita a su gobierno y otra vez se profundizaron las diferencias entre Alberto Fernández y CFK.

El Presidente ya no se habla con la Vicepresidentey en este contexto ambos adversarios peronistas decidieron convocar a dos actos por separados para rendir tributo a los soldados, suboficiales y oficiales que combatieron contra los ingleses para defender la soberanía de las Islas Malvinas.

Alberto Fernández protagonizó una ceremonia oficial en la Ex ESMA, mientras que Cristina convocó en la Cámara Alta para recordar la gesta de los empleados legislativos que pelearon en el conflicto del Atlántico Sur.

En las cercanías de la Ex ESMA y el Congreso, los carteles oficiales afirmaban: “Malvinas nos une”.

Durante su acto, el presidente citó sólo una vez a la Vicepresidente. Y CFK devolvió el gesto revelando que había regalado a Alberto Fernández un libro de historia económica que es comentario obligado en las tertulias de la clase política, los consultores y los periodistas.

Facsímil de la tapa del libro Diario de una temporada en el quinto piso, de Juan Carlos Torre (Edhasa)Facsímil de la tapa del libro Diario de una temporada en el quinto piso, de Juan Carlos Torre (Edhasa)

El jefe de Estado enardeció cuando se enteró de la estocada discursiva de CFK. “Ya la escuché hablar de ese libro. Me lo comentó. Ella compara la época de Alfonsín con lo que hicimos nosotros con el FMI. Esa comparación, me parece un disparate”, respondió a una consulta puntual de un secretario que lo conoce desde 1985.

En medio de la batalla política se encuentra Sergio Massa. El titular de Diputados planteó -en la ceremonia liderada por Alberto Fernández- que el Frente de Todos tiene la responsabilidad de ayudar al Gobierno, al Presidente y a Cristina, quien -desde su perspectiva- estuvo bajo fuego de la oposición con los afiches que mostraban su rostro desencajado.

Massa hace equilibrio sobre el alambre de púa que divide a las dos trincheras, y está muy preocupado por la situación económica. CFK también le recomendó el libro de Torre, pero a diferencia de Alberto Fernández, no se lo compró. Massa cumple años el 28 abril, y todavía tiene tiempo para pedírselo a la Vicepresidente.

Diario de una Temporada en el Quinto Piso son las memorias de Torre, un prestigioso sociólogo que estudio en la Universidad de Buenos Aires y recibió su doctorado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Obtuvo la Beca Guggenheim cuando aún se otorgaba a postulantes de América Latina, fue Visiting Scholar en Princeton y es Profesor Emérito en la Universidad Torcuato Di Tella.

El libro de Torre -más de 500 páginas, una foto personal y diez apéndices- tiene dos cualidades a favor: fue escrito por un testigo formado que soslayó los cánones de la corporación política al momento de contar los hechos.

Es decir: optó por el lector en lugar de proteger a los sucesivos protagonistas de su historia y sus recuerdos.

Torre llegó al gobierno de Raúl Alfonsín de la mano de Juan Vital Sourrouille y Adolfo Canitrot, un empedernido fumador que transformaba los off the records en formidables clases de economía, realpolitik y sabiduría porteña.

Sourrouille, su jefe del Quinto Piso, le pidió a Torre que no publicara sus memorias. El sociólogo egresado de la UBA rechazó la sugerencia, y escribió un libro que exhibe la complejidad interna de un gobierno democrático acechado por fuerzas poderosas que nunca terminó de comprender.

Raúl Alfonsín saluda Juan Vital Sourrouille en la puerta de su despacho en Balcarce 50. Atrás se observa a Bernardo Grinspun, en ese momento ministro de EconomíaRaúl Alfonsín saluda Juan Vital Sourrouille en la puerta de su despacho en Balcarce 50. Atrás se observa a Bernardo Grinspun, en ese momento ministro de Economía

La ira de Alberto Fernández frente al regalo de CFK y su comentario en público se debe a las minuciosas descripciones políticas y económicas que Torre hace sobre la gestión de Alfonsín y las sucesivas negociaciones que emprendieron los ministros Bernardo Grinspun y Sourrouille con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En su conocimiento de la lógica interpretativa de CristinaAlberto Fernández asumió que la Vicepresidente lo comparó con Alfonsín en su manejo errático de la administración radical y a Guzmán con los ministros Grinspun y Sourrouille, que fueron derrotados en las diferentes negociaciones con el FMI.

En la página 130 de Diario de una Temporada en el Quinto Piso, Torre cuenta un hecho protagonizado por Alfonsín y Grinspun que podría funcionar como una parábola del pensamiento crítico que CFK tiene sobre el Presidente y Guzmán. El asesor de Sourrouille revela que Alfonsín está preocupado por la negociación con el Fondo, mientras que Grinspun sostiene que todo se va a arreglar.

“Otra anécdota fue la intervención de Alfonsín sobre el estado de las negociaciones con el FMI. Alfonsín le dijo a Grinspun que tenía entendido que las negociaciones estaban un tanto endurecidas, a lo que Grinspun respondió que no, que no había razones para pensar así, que un acuerdo cercano era posible. Alfonsín le replica que tenía información de que en Washington las cosas se veían de otra manera, que el embajador de EEUU le había hecho saber que un acuerdo con el FMI estaba lejos de ser inminente. Pero Grinspun insiste en su optimismo y una vez más dice que eso se va a arreglar y Alfonsín deja transcurrir la conversación sin poner freno a este estilo, si se quiere, tan propio del ministro, tan fantasioso y, en definitiva tan poco serio en el momento actual”, escribió Torre haciendo referencia a un hecho sucedido el 25 de julio de 1984, cuando aún era muy improbable un acuerdo con el Fondo.

Alberto Fernández sabe cómo piensa Cristina. Y este párrafo -en la lectura personalísima del Presidente-, le explica porqué CFK decidió recordar su cumpleaños con un libro de historia que exhibe las debilidades políticas de Alfonsín y de sus dos primeros ministros de Economía.

El jefe de Estado no necesita el libro de Torre para saber qué sucedió en el Palacio de Hacienda cuando Grinspun y Sourrouille cumplían las órdenes de Alfonsín. Alberto Fernández era subdirector de Legales durante la gestión de Sourrouille y volvía a su casa espantado con lo que escuchaba en el quinto y en el octavo piso del Ministerio de Economía.

Alberto Fernández y Martín Guzmán durante una reunión de trabajo en OlivosAlberto Fernández y Martín Guzmán durante una reunión de trabajo en Olivos

El Presidente cree que la Vicepresidente tiene otra intención cuando envía las memorias de Torre para su cumpleaños. Alberto Fernández sostiene en la intimidad que CFK pretende instalar que su gobierno y la gestión de Guzmán se acerca a los niveles de flaqueza que exhibieron Alfonsín, Grinspun y Sourrouille cuando negociaban con el FMI.

“Ella hace una lectura antojadiza del libro que cuenta el desorden económico de Alfonsín y cómo el FMI ponía las exigencias. Nada de lo que pasa hoy en la Argentina”, reiteró Alberto Fernández a un ministro de su confianza que lo llamó por su cumpleaños.

Y remató con inusitado mal humor: “Trata de justificar su posición ante el acuerdo con el Fondo, recurriendo a un libro que habla de otro mundo. Sólo está manipulando el contenido de ese libro. Insólito”.

Hasta anoche, el Presidente no había abierto el regalo de CFK. Su obsequio se apilaba con otros presentes que llegaron a la quinta de Olivos. Alberto Fernández estaba de pésimo humor y habló con muchísimos integrantes de su gobierno para explicitar su malestar con la Vicepresidente.

Al comenzar su libro, Torre cita una poesía de Jorge Luis Borges que tiene un final conmovedor. Forma parte de una carta que envió a su hermana el 25 de diciembre de 1983, apenas quince después de la asunción de Alfonsín.

“Renacerá en esta república esa olvidada disciplina, la lógicaNo estaremos a merced de la bruma de los generales. La esperanza, que era casi imposible hace días, es ahora nuestro venturoso deber. Es un acto de fe que puede justificarnos. Si cada uno de nosotros obra éticamente, contribuiremos a la salvación de la patria”, escribió Borges para saludar la llegada de la democracia tras la oscuridad de la dictadura militar.

El Presidente y la Vicepresidente pueden encontrar esta poesía en la página 63 del libro de Torre, un honesto trabajo intelectual que quedó a merced de la bruma de los políticos.

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